Se levantó, se peino y se sintió linda.
Se vistió, se abrigó (con su saco dos veces mas grande que ella) y se sintió fea
Por la tarde todo empeoró, el pelo se le
tranformó en alambre, la piel en escamas, la mochila en una caparazón, las zapatillas en pezuñas, y las medias blancas que asomaban: en vaya a saber que cosa!
Ya no se sentía un hada,
si no un ovillo de lana desovillado
un remolino
arremolinador de hojas y pelos
una
lapicera que mancha los papeles y tiene feo color
un gris domingo por la tarde
invernalCuando llego a su casa todo mejoró, se sacó el saco, las zapatillas, el
pantalón, de nuevo aparecieron las alas... y volvió a sentirse linda!
(
Definitivamente a las hadas no les sienta bien el exceso de ropa)